Y he vuelto con los pulmones llenos de optimismo. Un optimismo que provoca en mí tal entusiasmo y excitación que (casi) me da miedo.
Creo que me encanta ser feliz, me encanta esta misteriosa energía que transforma mi alrededor y lo modifica de tal forma que, al reflejarse en mis ojos, todo parece maravilloso.
Tal es mi positivismo y mis ganas de hacer, que me han impulsado a continuar con el blog.
Ahora, que cuando hace sol me da alegría.
Ahora, que cuando llueve me da paz.
Ahora, que el vaso está medio lleno;
vuelvo a escribir.
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